Friday, December 31, 2010

Rituales de Fin de Año

Este año ha sido particular.

He vivido en 4 ciudades, dos países, dos continentes, dos hemisferios, con dos idiomas (tres, si contamos que el español con acento español no es realmente español; y 3.5 si contamos el idioma de Barcelona--¿cuál es que es? ¿Catalán? Aunque no viví en Barcelona, sólo estuve de visita por tres días... pero ajá, es chévere... y si vamos a contar el catalán toca incluir el Swiss-German que hablan en Zurich, porque estuve ahí dos horas. Eso suma... esteeeee... 3.6 idiomas?), 4 culturas... Un año, cuatro ciudades. Cuatro casas. Cuatro camas--bueno, 3, porque mi súper cama de Bogotá se fue a Barranquilla.

Entonces, mi primer deseo para 2011 es vivir en la misma ciudad por 365 días. Me gustaría decir "el mismo lugar", pero a mediados de enero nos mudamos, entonces para qué pedir un deseo que sé que no se va a cumplir.

Este año he pasado por más de 4 estaciones. El clima indescriptible de Bogotá (no porque sea como el sabor de Quattro, sino porque en un día se puede experienciar el inverno, el verano, la primavera y el otoño); la sabrosura de calor de Barranquilla, donde se puede disfrutar de la gotica de sudor que rueda por la espalda hasta la raya de la nalga; el calor seco y perfecto de España, sin humedad, sin brisa, sin sazón, sin gotica de sudor; el "verano" alemán, donde las temperaturas ique suben hasta 25°C--uff! Cuidado y se nos asan estos europeos; el otoño alemán, donde llueve y llueve y llueve como si se fuera a acabar el agüita; y el invierno alemán, donde hay días en los que la temperatura baja hasta -11°C, y días como hoy, en los que sube a 2°C--POSITIVO!!! Y entonces UNA se pone camiseta y abre las ventanas y se siente en la playa. Me dijo Inga que este es el invierno más frío del siglo. O sea. Gracias, Angela Merkel. Me recibes en tu país, pero me congelas. Nada es perfecto, ¿no?

Mi segundo deseo para 2011 es calor... calor... ¡CALOR!

Este año he estudiado una especialización--sí, soy Especialista en Negocios Internacionales, con título europeo. Era una de mis metas para 2010. CHECK! No me han dado todavía el certificado de alemán, pero sí me llegó mi diploma del Orientierungskurs, y saqué nota perfecta. Muy yo. Muy bien. Era otra de mis metas para este año. Mientras Honey dice que soy una nerd, yo me doy palmaditas congratulatorias en la espalda y me felicito por seguir siendo tan inteligente como siempre he sabido que soy.

Obviamente la modestia no era una de mis metas para este año.

Mi tercer deseo para 2011 es una maestría. Por favor, Angela Merkel... Hilfe!

Para ser un poco más específicos, hoy--hoy, 31 de diciembre de 2010, último día del año--he hecho todo, todo lo que odio, odio hacer un 31 de diciembre. He aquí mi agenda del día, y la lista:

- me levantó Honey. Odio que me levanten.
- cociné YO. Odio cocinar.
- cociné huevos fritos. Uno para cada uno. Odio comer sólo un huevito frito.
- salimos. Odio salir. (En defensa de Honey, fue idea mía. Pero ese no es el punto. El punto es que salimos de la casa.)
- compramos pólvora. Odio la pólvora.
- arreglé la casa--con doblada de ropa, aspirada y lavada y secada de platos y todo. Odio arreglar la casa.
- hice almuerzo. Ya mencioné que odio cocinar... y no me quedó rico como yo quería.
- me bañé. Odio bañarme. De esto ya hemos hablado varias veces. Y me bañé como si no me hubiera bañado en... bueno, me bañé como era necesario bañarme. ¡Y quedé bañada hasta el año entrante!
- no compramos uvas. ¿Quién no tiene uvas para bienvenir el año nuevo?
- no tengo dólares para meterme en el brasier... ¡puros euros, puros euros!
- no compré pantaleta amarilla, tengo la del año pasado. Pero pantaleta vieja para año nuevo no aguanta.

Pero como los rituales cambian porque los tiempos cambian; y como uno se adapta a la nueva cultura y adopta algunos de sus nuevos rituales; y como la vida cambia y una cambia con la vida, entonces una se inventa rituales nuevos.

Odio que me levanten, pero me encanta abrir los ojos y encontrarme al lado de Honey.
Odio cocinar, pero me encanta ver la cara de Honey comiéndose mis huevos fritos, porque los disfruta como yo disfruto los de mi mamá. Y me comí uno solito, y fue suficiente.
Odio la pólvora, pero la pólvora hace feliz a Honey. Y en este país es legal, y ¡es barato!
Odio arreglar la casa, pero ya no hay mugre ni polvo ni suciedad (es decir, malas energías) del año viejo, y el apartamentico va a recibir el año nuevo lindo.
Odio cocinar, pero la verdad es que mi hermana hubiera estado FUL orgullosa de mis chuletas en salsa BBQ con pimentón y maíz. Voy a recibir el año nuevo sabiendo que sí puedo cocinar, y que lo hago rico. Otro de mis propósitos para 2010 cumplido. Para el 2020 espero poder disfrutar la cocinada. (Ese no fue un error--¡realmente espero que para el 2020 lo disfrute!)
Odio bañarme--no, odio tener que bañarme, pero bañarme es una delicia. Y lo disfruté mucho.
No compramos uvas, ni pantaletas, ni hay dólares ni sacamos la maleta ni nada de eso. No habrá ni pernil ni pavo. Espero que haya champaña... Pero es que esos agüeros, aunque bobos y encartosos y aburridos, son nuestros. Ahí sí, nada que hacer. :-( Tocará ver los alemanes qué agüeros tienen.

Feliz año nuevo. Ojalá que 2011 nos dé a todos más allá de lo que queremos, lo que necesitamos y lo que nos merecemos. A ver la ley del Karma cómo nos trata en el nuevo año.

Ya es año nuevo en Nueva Zelanda. Faltan 8 horas para mi año nuevo. 14 para que mis papás tengan su año nuevo. Wow.

Y se nos fue el 2010. Un año mucho mejor de lo que pensé que podría ser...

Antes de que se me riegue la lágrima, me despido. ¡Nos vemos el año entrante!

Wednesday, December 29, 2010

¿Qué quiere uno, cuando no sabe qué quiere?

Tuve una situación muy complicada esta Navidad. He tenido esta experiencia varias veces ya, no muchas, pero tantas veces como ciudades en las que he vivido: Barranquilla, Augusta, Lampang, Bogotá, Madrid, Kiel... entonces, 6 veces.

Es una sensación complicada, difícil de describir. No difícil porque me falten las palabras (a mi casi nunca me faltan las palabras... y cuando me faltan, me las invento. Es esa la bellezura de mi idioma, y de mi carrera), sino porque la situación, la sensación, la experiencia, es tan patética, tan ridícula, tan--tan triste, que me da como pena aceptarla y describirla.

Pero sé que el primer paso para solucionar un problema es precisamente aceptar que hay un problema. De modo que, aquí voy.

Tengo un problema. Mi problema es que no sé qué es lo que quiero.

La noche de Navidad (para ser exactos, el 24 de diciembre. Los gringos dicen que el 24 es la víspera de la Navidad, y los alemanes dicen que es el primero de 2 o 3 días de Navidad... entonces, para no complicarnos, el 24 del mes en curso) me sentí mosca en leche.

(¿Que cómo se siente una mosca en la leche? Como un perro en misa. Y, ¿que cómo se siente un perro en misa? Esteeeee... no en su salsa. Y, ¿que cómo se siente no estar en su salsa? Puessssss... no bienvenido.)

Así es. Me sentí como mosca en leche. Like a fly in the milk.


Pero fue un sentimiento raro y confuso, porque cuando una se siente como una mosca en leche, generalmente sabe dónde preferiría estar. Pero yo no tenía ni idea dónde hubiese preferido estar.

Sólo sabía que no quería estar donde estaba. Había comida rica, gente que me quería, un lugar agradable... pero, no podía identificar el problema. Mi problema.

Entonces viene el grandísimo problema. Mi mamá me educó para que dentro de mi billetera siempre, siempre, siempre hubiera alguito de $$ guardada para un taxi de emergencia. Que salí en un date con un tipo y en la mitad del date ya no estaba contenta; entonces pido un taxi, con la total tranquilidad de que en mi billetera hay suficiente $$ para pagar la carrera.

Claro que cuando me fui del país, el "taxi" se volvió un poquito más caro, de modo que me prometí a mi misma que en mi cuenta siempre, siempre, siempre habría alguito de $$ guardada para un tiquete de regreso a mi casa. Tailandia fue un poquito complicado porque el tiquete a Barranquilla costaba USD 3,000, pero un tiquete a USA (sólo USD 500) era suficientemente cerca de casa para sentirme segura. Todavía tengo esa caleta en caso de una emergencia. Pero como ahora soy mayor, la caleta incluye suficiente $$ para estadía de un par de noches en un hotel 5 estrellas, en caso de emergencia. Porque las emergencias siempre ocurren cerca de un Waldorf-Astoria, right?

Anyway. Vuelvo al momento de mi moscaenlechisación. Me encerré en el baño (tan sólo el tiempo prudente para similar un descargue de vejiga normal) y pense, Me voy. 


Este fue el monólogo interno.

- Me voy.
- Listo, vete. ¿A dónde?
- No sé, pero me voy.
- Dale. ¿A dónde es que te vas?
- A Kiel.
- Dale, a Kiel. ¿A qué?
- No sé, pero me voy.
- Hmm... Dale. Ok. En serio, ¿para dónde te vas?
- ¿A Barranqulla?
- ¿A esta hora? No seas boba, todos los vuelos están retrasados o cancelados.
- ¿A EE.UU.?
- Dale... ¿dónde?
- No sé... ¿a NC?

El problema no era de opciones. Me siento muy afortunada (y muy agradecida) de saber que soy bienvenida en muchas casas, en muchos lugares del mundo.

El problema no era que sabía que no quería estar donde estaba, sino que no tenía ni idea dónde era que quería estar.

No quería estar en Barranquilla.
No quería estar en Kiel.
No quería estar en EE.UU.
No quería estar en Bogotá.
No quería irme de donde estaba, pero tampoco quería quedarme donde estaba.

Para dar una rápida conclusión a mi historia, y para no hacer que mi mamá llore más al leer esto, Honey me pilló, y me dijo cosas muy lindas. Cosas que de nuevo me hicieron sentir bienvenida. Honey siempre me ha hecho sentir que pertenezco, y esa es la sensación más deliciosa de todas. Sentir que uno está donde debe estar es lo más gratificante. Y a veces necesito que Honey me haga sentir bienvenida otra vez. Afortunadamente él se da cuenta cuando lo necesito, y lo hace. Somos la pareja perfecta--yo toda necesitada de amor, y el todo necesitado de dar amor. :-)

Pero mi punto va mucho más allá de Navidad. Mi punto va a que hace mucho tiempo no sé qué quiero.

Bueno, no, tampoco es tan grave. En este momento, por ejemplo, quiero un helado. Yo siempre quiero un helado.

También quiero hacer mi maestría para poder hacer mi doctorado. Y quiero que haga sol, y que haga calor. Quiero sudar. Quiero poder andar en shorts y chancletas. ¡Que vivan las chancletas! Quiero ser flaca, quiero ser mona, quiero ser más alta, quiero tener boobies más grandes, quiero poder comer sin engordarme, quiero poder comer más variedad de comidas. Sería chévere comer verduras y tomar té.

Pero hablando en serio, hablando de cosas reales, yo no sé qué quiero.

Honey, por ejemplo, desde el mismo día en que lo conocí, me contó de su más grande sueño: irse a vivir a Alemania y estudiar mecánica automotriz. ¡Qué enorme satisfacción la que debe sentir cada día de su vida, y desde hace poco más de un año, al levantarse todos los días en Alemania y estudiar mecánica automotriz! Qué maravilla poder acostarse a dormir sabiendo que su más grande sueño está cumplido.

Honey también tiene el deseo ferviente de hablar inglés perfecto (él dice que quiere hablar inglés como yo, lo cual me parece muy romántico, porque implica que yo hablo inglés perfecto) y quiere viajar por el mundo.

¿Y yo? ¿Yo qué quiero?

Sé que no quiero vivir en Barranquilla, pero quiero volver a Barranquilla. ¿Eso qué significa?

A veces me encuentro confundida y sola. Y ni lo uno ni lo otro es malo. El me-time es de vital importancia para mi sanidad. Y Tico siempre ha dicho que cuando uno tiene un dilema está vivo. Ticotón... ¡estoy MUY viva!

De pronto no es malo esta sensación de nadaismo que estoy teniendo. Depronto esto significa que mis deseos más grandes están cumplidos, y están dando espacio para crear nuevos, más grandes deseos. De pronto mi Coach está leyendo esto y se está dando cachetadas a sí mismo, repitiendo como mantra, ¡No, Natalya, no, Natalya, no, eso no, eso no! Depronto está dándose palmaditas en la espalda repitiendo, como mantra, ¡Lo logré! Ja ja. No sé, no sé.

Cuestionarse en bueno, pero también es bueno--es importante--responderse.

¿Qué quiero entonces, cuando no sé qué quiero?

No me quiero ir, pero no estoy segura de quererme quedar.

No estoy infeliz, pero tampoco me siento con sobredosis dolorosas de felicidad. Pero, ¿quién dijo que las sobredosis dolorosas de felicidad son las que valen la pena? Quizá son mejores aquellos pequeños momentos en los que nos sentimos completos, complementados, comprendidos. En los que nos sentimos no como moscas en leche, y no como perros en misa, sino en nuestra salsa.

Pero la salsa se acaba porque se hizo muy poquita. De una salsa rica nunca se hace demasiada, y casi nunca suficiente. De pronto la salsa, aunque rica, no quedó en su punto perfecto. De pronto la salsa quedó rica, pero demasiado espesa.

Qué tal... yo haciendo metáforas de cocina... como si supiera de lo que estoy hablando.

Me va mejor con la mosca en leche.

¿Qué les gusta a las moscas? ¿La miel? ¿El azúcar? ¿La luz?

Keine Ahnung...


Pero el punto es que la felicidad no puede ser un estado continuo, porque entonces se volvería el status quo y pasaría a ser cotidiano y normal.

Y lo rico de la felicidad es que es especial. Y algo ordinario, por definición, no puede ser extraordinario.

Quizá lo que pasó es que mi nuevo "ordinario" es tan extraordinario que "it has raised the bar" para lo ordinario de verdad. Por eso a veces me encuentro como en un limbo, por eso a veces no me hallo, por eso a veces...

no sé

Por eso a veces no sé.

Sin querer quitarle la importancia a la célebre frase de mi abuela, y, ¿ahora qué hacemos?, yo quiero saber ¿qué quiero uno, cuando no sabe qué quiere?

¿Será que debo concentrarme en mis objetivos más próximos y realizables? Como, por ejemplo, quiero dormir, y mañana quiero montar en trineo. Y quiero un helado. Siempre quiero un helado.

Quiero lo que tengo. Y tengo lo que quiero.

Pero tiene que haber más, ¿no? Debe haber más.

Me siento como Bella, there must be more than this provincial life... O como Pocahontas, what's around the river bend, waiting just around the river bend...


Pero a diferencia de ellas, ya yo tengo a mi príncipe al frente mío. Y él me dice Reinita. Soy su reina.

¿Qué más puede pedir uno, cuando es la Reina de la persona que ama?

No sé qué quiero, porque tengo todo lo que quiero. Tengo entonces es que sentarme a desear cosas nuevas.

Pero por el momento... por el momento voy a acurrucarme al lado de Honey, y voy a geniessen geniessen geniessen (disfrutar, disfrutar, disfrutar) todas las cosas que sí tengo.

Y mañana me preocupo por mi moscaenlechisitud.

Let the World Know...

Let the Wold know that I played Handball.

(Don't let the World know that it was not really Handball per se, but rather a training session. In my defense, it lasted two hours, and it was pretty intense.)

Let the World know I did it. I managed it. I achieved it.

Let the World know I won't do it again, not because I can't, but because I choose not to.

(Don't let the World know that I choose not to do it because I am a big, fat, lazy cow. Or a big, fat, lazy walrus. Or a big, fat, lazy [insert huge, big, fat, lazy animal].)

Let the World know that I did it.

(Don't let the World know that I am in unfathomable pain, that I can barely move my legs, that I have taken two pain killers --Nini, chill, anything remotely good is not sold over the counter, Schade...--, applied muscle-relaxing ointment, and have slept almost 12 hours trying to make the pain go away. Also, don't let the World know it has not gone away.)

Let the World know I am awesome, and strong, and totally determined: When I want something, I have it. When I say I will do something, I do it.

Let the World know I am also quite clever: I never said I would play Handball for the rest of my life, so I am not failing if I don't. I also never said I wanted to be a Handball Pro or Champion; so if I don't become one, I am also not failing.

Let the World know I exceeded my expectations.

(Don't let the World know I also greatly disappointed myself at seeing my absolute lack of upper-body strength.)

Let the World know I suck at Handball--but let the World know that the ladies at the THV Kiel Mannschaft are the most amazing, skilled, athletic and nice group of women you will ever meet. Usually, women in packs are mean and evil, and looking for ways to kick you. Not these girls--and let me assure you, should they ever want to kick you, they could oh-so-easily do it. Fear the THV Kiel Girls Mannschaft.

While we're at it... you know, letting the World know things...

Let the World know, I am tired of chocolate. Please! No. More. Chocolate. Ever. (Ever means, like, for two weeks...) The German holidays are amazing, but, bitte, there are other Süssigkeiten in the World other than chocolate. Americans get two points for that. They have the whole candy-cane thing, and the fruity candy, and cotton candy, and the marshmellows... Germans have Gummibärchen. Why didn't I get more of those?

Let the World know, I have not fulfilled my Remainder-of-the-Year Promises. But I am not ashamed. I am only human. Next year, I will have resolutions that are more achievable. Like, showering once a day--that will totally be limited to showering before I smell so bad I can hardly stand it. TMI? Sorry.

Let the World know that Honey is either the most amazing, fantastic, wonderful, caring and giving man in the Universe, or the most sadistic, self-pain-inflicting (is there a word for that? I can't seem to find it...) person in the Universe... He got me for Christmas Harry Potter 1, Harry Potter 2, Harry Potter 3, Harry Potter 4, Harry Potter 5, Harry Potter 6, and the promise to buy Harry Potter 7 when it comes out on Blu-Ray, and the promise so watch Harry Potter 7.5 (or Harry Potter 8, as you wish) when it comes out next year, close to my birthday--but that shall not interfere at all with my birthday gift, since it counts as part of my Christmas gift for 2010.

(Don't let the World, or Honey, know that he had no idea he was promising so much when he bought the first 6 movies as a sign of his appreciation for my love and passion for Harry, of which he not only disapproves, but is also against. He is a Twilight fan. Bless his heart...)

Let the World know that my birthday gifts (only 6 months and 14 days for my birthday!) should be winter clothing and accessories suitable for winter. I refuse to go through another winter (because this one, although it has barely begun, is already past for all accounts and purposes) with only two coats, two fleece jackets, two pairs of boots, and one pair of gloves (in Honey's defense, he gave me a second pair, but I seem to have lost them... Sorry, Honey). A girl needs variety, options, colors. And a bigger closet.

Let the World know that I aced my Orientierungskurs Prüfung! 25 out of 25--oh yeah! Somewhere, Angela Merkel is congratulating herself on having granted me a visa. She knows she is only so lucky to have me in her country.

Let the World know that we're going Schlittenfahren tomorrow. Pictures to come, of course. And I will look at the videos Honey took of me playing Handball. Should they prove to be not too embarrassing, I will consider posting them.

Let the World know (and inform my family, because apparently they don't read my Blog) that Santa Claus is travelling to Barranquilla today, via Hamburg-Paris-Bogotá-Medellín-Barranquilla, and should be finally leaving Christmas presents some time within the next couple of weeks under the tree. For the first time Nini will get presents from the 3 Kings! Aw, she is so Catholic. Ha!

Let the World know that I have the coolest, most awesome Treffen in Hamburg early next year. After bragging about my amazing country to Hamburgers (that joke will never get old!), they finally get to brag about their country and parade me around. Katrin, Isa, Chrissy, ich freue mich auf unsere Treffen!!

And, well, let the World know that I am going to sleep. My poor body, in pain, yearns for rest--and the pain killers and the Schlafen Tee are helping that yearning yearn. Oh, yeah, let the World know (but most importantly, let My Sister know) that I now drink tea. I think I am officially an adult.

(Don't let the World know, or Nini, for that matter, that I don't particularly enjoy drinking tea. I just like the way I look while I'm drinking it. Like such an adult, so sophisticated...)

I guess I just let the World know that I'm shallow.

Oops.

Tuesday, December 21, 2010

Schlittschuhe laufen - or, more simply, Ice-Skating

Most of the times--really, almost ALL the time--I appreciate and congratulate Germany for their use of their own language to express themselves. I've given some examples in past posts, but I've come accross a few new ones:

- Pfankuchen: Pancakes. Exactly and perfectly translated... I do wonder which language "invented" Pfankuchen, but both languages have the same word--only, each one in their own language.

(How many times can I use the word language in a sentence before I make it awkward?)

- Weihnachtsbaum: Christmas tree, also a perfect translation.

- Weihnachtsmann: Christmas Man = Santa Claus. I'm not really clear on what the difference is between Santa Claus and St. Nicholas, or Nikolaus, or whatever--but this Weihnachtsmann wears a red suit and brings Christmas presents... so I believe in him!

However, I've discovered a word (is a "phrase" two or more words? In that case, I meant to say that I've discovered a phrase) that drives me insane: Schlittschuhe laufen (ist das richtig? Bernd, bitte!! Korrektur!). Pronounced "shlit-shoo-eh-lah-oo-fen", Schlittschuhe means skates--not really skates per se, rather shoes (Schuhe) with Schlitts, which should mean something like blades. So, shoes with blades. Then laufen means to walk, or to walk fast, or even sometimes to run. Therefore, and in conclusion, Schlittschuhe laufen means "to walk, or walk fast, or even sometimes to run, on shoes with blades". OMG. Can we not just say "Eislaufen"? (Eis means ice.) But nooooo. The Germans need to make everything more complicated. Maybe the Germans are just smarter people, and make everything on a higher level. I want to be German when I grow up. :-) I too want to belong to a country/culture/society where everything is made not precisely complicated, but on a higher level.

In any case, my story was more about the Schlittschuhe laufen experience. It was awesome! We went with Hendrik, his wife Nicole, their children Tom (5) and Thies (2), and their aunt Mareke (the children's aunt, not Hendrik and Nicole's aunt!). Of course Honey and I. That's tatsächlich or selbsverständlich.


You might be wondering what is that to which Tom is attached. That is a Pingüi (I wrote the umlaut over the u for my Spanish-speaking readers to read it as it should sound in German, not Pingi, like it would sounds in Spanish...): a penguin used by children (or the not-so-skilled-with-ice-skates-Adults) to keep balance and be able to skate "alone", that is, almost without adult supervision.


In any case, it is too cute, and so impossible not to have adult supervision. We were all over those kids! However, I later learned that "we" were all over those kids for different reasons. Mareke's and Honey's reasons:



Please note, in Gustav's picture, how Nicole is in the background helping Thiesie... she became the Pingui!

I am skilled with ice-skating, though not brave. That is, I can hold my balance pretty well, I can skate and pick up some speed, but when it comes to braking I will evaluate the best option between waiting for my speed to go away, or crashing against a wall...


I am the crazy lady in the background with her arms lifted up in the air... yes, yes, that little Michelin Man in the middle... that's me.

Honey, on the other hand, is not precisely skilled, so to speak, but he is incredibly brave! He will pick up speed (and lose his balance) and then jump (and lose his balance) and twirl (and lose his balance) and brake profi-style (yes, and lose his balance). I particularly like this sequence of pictures:

 












But as I said, very brave. He got up and kept trying every single time. That's one reason why I love him, because of his unbreakable spirit and his evergoing might and will to succeed.

At the end, we figured a "team sport" would be more fun...

Pengui - Thies - Nicole - Hendrik - Mareke - Tom - Natalya

We had an awesome time. We laughed a lot. We played like little kids, with little kids. It was super geil!

I can only hope that the next invitation from one of the Siedenburgs will be to Schlittenfahren! (Hint hint, Hauke!)

I don't know that I'll be online before Christmas... so...

Mami, estoy en Hamburgo, ¡NO TE PREOCUPES! No estoy segura cuando regreso... me puedes llamar al cel. :-)

And to all the rest who are not my mother, ¡Feliz Navidad! Merry Christmas! Fröhliche Weihnachten!

PS: A quick FYI on my New Years' Resolution... did not shower yesterday, ate half my Weihnachtskalende between yesterday and today, and have not even chosen the books to read. But I did go to the Gym, and I did send out a few Xmas emails, and I did write on my blog. Unas por otras...

Monday, December 20, 2010

A Very German Weekend

Few experiences are more enriching than cultural traditions completely unknown to foreigners; that is, those experiences die gehört zu den Deutschen (you see? I'm already thinking in German...), those experiences that belong to the Germans. Or the Europeans in general, I'm not quite sure. But, as for me (and I am really the only one who matters in my Blog), this weekend was my Germanstest weekend ever.

It began with Saturday: Inga (it would only be more German if Inga, typical German name, wore typical German long braids, wore the typical German dress [which is only worn in Bayern, btw...], and sang the typical German yodle... but she doesn't) invited us to a Handball Spiel. (A totally aside and pointless side-note to all Colombians reading this: The Urban Legends that we hear about the adventures of a pair of German twins more than 20 years ago in the Colombian highways are true!) To all of you unfamiliar with the rules of Handball, google them. I was there and I still have no idea what the heck went on during the two 30-minute playing times.

Here are the highlilghts, though: It's a sport played between two teams, Mannschaft (funny how "team" is always Mannschaft, never Frauschaft...) composed of six "runners" and a goal-keeper. It's like basketball, in that you play with your hands; but it's like soccer, in that you score in a goal (not a basket). It's like basketball, in that you can have extreme contact with the other players, and it's like soccer, in that you can run with the ball. This particular game was with the female team, THW Kiel, but, for instance, Hauke is the in the male handball team. Mareke plays too--in the girls' team, obviously. 3 out of 5 of the Siedenburg kids are quite sporty...

I don't know or understand much about the game. But I do know that Inga is the best goalkeep in the world. You don't believe me? Watch this short clip, portraying the beyond-human abilities of my Gastschwester:


The game was awesome. Unfortunately, the other team was really good. Like an old friend of mine used to say: I don't think we lost; I just think the others played a better game. It's an agressive game, the girls are all into each others' personal bubble. There's some hitting, punching, tackling; there's some falling, sliding, hurting... I could totally play that game. I'm going to wait until Inga reads this post and invites me to join her Mannschaft. I would be an excellent asset to them. Honey does not think I can do it, but he does not know the "amazingly-agile-and-invincible-sporty-Natalya". He only knows the "OMG-OMG-OMG-Natalya", and she is quite lame and weak. But I used to be awesome. Inga, I promise, I used to be awesome!!


The game was in Lauenburg (?), and we rode with the team in a bus. It was fun. On the way back, we were a little concerned, because Inga had said she would take care of our dinner--which I understood to mean that after the game, when we were back in Kiel (about 2 hours away from Lauenburg), we would eat dinner together. Well, we had had lunch at noon-ish, and by 8 o'clock, after the game was finished, Honey and I were, shall I say, famished. But as we began our ride back to Kiel, the ladies in the Mannschaft opened Tupperware containers of all sorts, sizes and colors, and unleashed the most awesome buffet. Dinner, as Inga had so cleverly said, was taken care of.

We were home at around 10 p.m., and went straight to bed. Sunday would be another very German day...

Very early on Sunday morning (anything before noon on a Sunday is very early), we went with the Siedenburgs to choose this year's Tannenbaum, more appropriately coined Weihnachtsbaum this time of year. We drove about 45 minutes outside of Kiel--the whiteness is overwhelming. The sky is white. The land is white. The lakes are white. The trees are white. The grass is white. The leaves are white. It's unbearably white. This monochromaticness is driving me crazy--but it looks so beautiful!!

The place where trees are "harvested" (are trees harvested? Or only grown?) is called a Baumschule--a school for trees. This was a Baumschule only for Tannenbäume (pine trees).


We all pitch in, we all give our 5 cents worth of opinions of which tree is better, greener, prettier, healthier... it was so cold! It was -6°C (for everyone on the Fahrenheit scale, anything under 0°C is below 32°F... freezing!!). I was wearing the following:

- undershirt
- wool long-sleeve shirt
- thick long-sleeve shirt
- fleece jacket
- Honey's thick, feathery winter jacket
- winter underpants (las pantaletas térmicas)
- wool pantyhose
- jeans
- socks up to my knees (ha ha, I wrote nies at first!)
- thick winter socks
- winter boots
- a hat
- winter gloves

...and trotzdem I was oh-so-cold...

But it was an awesome experience. The tree is selected on the 4th Advent, and then it is left up until the 6th of January. There was so much I did not understand. You see, where I come from (I would say, In my house..., but I'm not sure that we even have a tradition in my house to follow, so I'll just go with "my people" in general), the trees are usually up and lit on the 1st of December--if not earlier. And they last until someone has enough strength and a strong enough will to take it down... which can be as late as February. That is because our trees are plastic trees. Fake trees. No fun trees. Trees that don't smell good. Trees that are not natural. The German trees are brought into this world for the sole purpose of making families happy. What a wonderful goal to have: to make families happy. If I ever come back to this earth, I want to come back as a Christmas tree. I want to feel the joy and laughter of families coming together and being happy with one another.

The tree is selected based on a wide range of requirements: how tall or short it is; how leafy or how bleak it is; how many branches it has; how green it is; but also, how easy will it be to cut! You see, every family bring their own saw, and every head of the family cuts the tree--the fact that every German has a saw in their homes is a bit freaky to me; it seems as if there should be more scary movies based in Germany than in the States...

Ok, this picture is from last year... 
but I'm trying to make a point--and he looks so cute!!

Once the tree is selected, cut, and properly wrapped, we proceed to have a meal: Erbsensuppe. Pea soup. Oh, gosh, it is so delicious! And warm. So warm. We drink Punsch (the kids' version of Glühwein), eat cookies, talk, laugh, play a little in the snow (I lost two up-hill races against a 6-year-old...). And then we go home.


After much searching, and after much looking, and after much debating, we too chose a Christmas tree. I think that, in proportion to others' houses, and in proportion to others' trees, ours is a perfect fit for us:


It makes our house smell good, look good, have a little Christmas spirit... and it makes me happy. And I think I have established that it's just all about me.

It was a great weekend. And I accomplished a few of my End of Year Resolutions: I stayed offline almost all weekend, I took a shower every day, I spoke more German with Honey, I smiled and laughed more, I didn't purchase anything... but I did eat chocolate. All I have to do to become addicted to chocolate is forbid myself from eating it...

On an interesting side note, we're moving! Our new house has a huge living room, an awesome kitchen, big big big windows, and... can you guess what else?


Where am I? What is that? OMG--is it possible?


It's a tub! We're getting eine Badewanne in our new apartment! Everyone is welcome to visit. Make your plans! Who knows--we might even invite you to have a very German weekend with us.

Friday, December 17, 2010

My End of Year Resolutions

With 14 days and a few hours still left of 2010, there some things I have yet to do. I am not a fan of New Year's resolutions, because you begin all optimistic, and by January 10th you've already done that which you said you would not do, or you have not started that which you said you would start.

So, I've given some thought to this (not much), and there are some things I will do before 2010 comes to an end.

1. I will stay away from my On-Line life. I will eventually check my e-mail and my facebook accounts, and I will continue to write on my Blog, but I will not spend entire days online (like I did today--since 6 a.m. until 8 p.m., and I have yet no plans to turn off my laptop...).

2. I will read two books: One in German (fables and children's stories, it's the best I can do so far) and one in English or Spanish (courtesy of Federico Kleen). Options include The Da Vinci Code (I have both the Spanish and English versions), or a trashy, Pearl-type romance novel (Danielle Steel, gotta love her), also both in English and in Spanish. Please understand me, its the best I can do for good books in Germany. My books were left in Colombia, and the English/Spanish section of the bookstore is not amazingly entertaining; and when it is, a book costs 40 Euros! I would much rather buy another jacket with that money. Hint hint on a possible Christmas gift: a Gift Card from an Online Bookstore!!


3. I will cook more often--that is, if Honey lets me. He really enjoys cooking. But, once in a while, he lets me do it--in which case I suggest a hamburger (ha ha, not a Hamburger! That will never get old...) or a pizza. But when my turn to cook comes, I will cook. From scratch.

4. I will take a shower every day, regardless of how cold it might be. I will stop complaining, and I will jump into the shower and just do it. It's funny, though: I hate having to shower, but I do enjoy showering...

5. I will look pretty for every single remaining day of 2010, just for Cris and Cata. I will try to take a daily pic, but I can't promise that (Honey hates pics, and thus my pics are limited...). I won't promise I won't wear three or four Winterunterhosen, but I do promise I will look cute every day. Cata will be able to prove this at least one day of the remaining 14...

6. I will speak more German with Honey. Not all day, not all the time, but I will try to squeeze in more sentences auf Deutsch. He is really good with the rules, so I can learn a lot from him.

7. I will stop stressing about silly things. I will frown less. I will smile more. I will laugh more. I will try not to laugh until I pee, but if that were to happen, I will feel happy about it (and I will try not to actually pee). I will be more relaxed, and I will have more fun.

8. I will try to eat less chocolate. Please note I only stated chocolate in this statement. This promise/resolution has nothing to do with any other kind of Süssigkeiten like gummi bears, pies, cakes, cookies, etc., usw.

9. I will not spend money on unnecessary things (and yes, an ice-cream is necessary)--I will not purchase things just because I have money (it's a complicated thing, money. When you don't have any, you yearn the days when you did have it... but when you have it [or when I have it],  you yearn the days when you didn't have any...). I will save money, and I will not get driven into this crazy consumerist time of year. Any unnecessary purchases will be made in January.

10. I will write a New Year's Resolution List for 2011, and I will attempt to stick to it. I will write it on my Blog, to make it official, and so the World (ha ha, because the World reads me) will be able to keep me ship-shape on my duties.

Ok. I'm about to start with No. 1. I'm loging off, and hoping not to come back too soon. And if I do come back soon, I hope it won't be for too long.

Thursday, December 16, 2010

Bon Voyage, Mr. Grickis...

I try to be pragmatic. I try to follow philosophies that allow me to understand, because when you understand you feel no pain. I think, for instance, in that old philosophical saying, Death can be untimely, but never surprising. And then, in trying to bring this to modern-day words, I think about what my philosophy teacher once said: The only thing you need in order to die, is to be alive.

I wish I had the strong Faith some people have; that way, I could easily find solace and comfort in the situation, thinking that he who has left this worldly terrain is now in heaven.

I try to think about it in a scientific way. I try to think that the decomposition of the body is nothing but a chemical reaction, and that the lack of being is just some sort of chemical malfunction or so--I haven't really given much deep thought to this scientific approach.

I try to be pragmatic. I try not to let feelings get in the way.

But Pragmatism was more than likely created only for machines. And I am most certainly not a machine. I have feelings. And these feelings always get in the way. Stupid feelings.

Today I was informed of an incredibly sad event: Mr. Grickis passed away. I try to be pragmatic, and I try to think about the fact that he was battling cancer, and that he was weak, and that he was in pain... but my stupid feelings get in the way and I feel this enormous loss... I feel this void... icy void... What does one say? What does one do? What does one think?

It was quite awkward, actually, how I found out.

I was celebrating a Birthday party--celebrating the joy of life; celebrating one more year of laughter and happiness; celebrating one more day together with family and friends... and it was during a moment of intense happiness, during a moment of loud laughter, the type of laughter that makes your cheeks and stomach hurt--during this moment, I got a message and it said only, Ron passed away this morning.

Unable to leave the party, I remained in my seat and concentrated on all the good--no, on all the great moments with Mr. Grickis. And I smiled, and laughed, and I felt happy, proud and priviledged to have known him. I think that is exactly what Mr. Grickis would have wanted: he would have wanted to have his life celebrated.

As I sit here, my heart aches with pain. It is so sad to have lost him. And pragmatism is Quatsch.

But then I think, it's important to feel sad once in a while. It's important, because then you get to appreciate and enjoy happiness so much more. I think you are familiar with this cheesy saying, something along the lines of if you don't have rain, you'll never enjoy a rainbow... I don't mean to say that I can only appreciate Mr. Grickis now that he's gone. I mean to say that today I can (and should) appreciate the gift of life even more.

I get one more day alive. I get one more day with Honey. I get one more day with my Siedenburg family. I get one more Skype chat with my Sister. I get one more phone call from my Mother. I get one more snowfall, and I get to walk in this snow one more day with my friends. I get one more day to complain about how cold it is. I get one more day without sun, but I get to take one more nap at noon in the dark. I get one more day to write in my blog. I get one more day to make plans--I love making plans. I get one more day to live.

Sad days will come. It's inevitable. And sad days will come, and you will be alone. As I was, surrounded by people, but alone in my feeling of loss and sadness. Sad says will come, and it will be cold, and quiet, and monochromatic, and dull, and it will only make your sorrow greater. Sad days will come... and then, you will endure them, and you will survive.

And then you will smile.

Bon voyage, Mr. Grickis. Fahrt gut nach Hause. Wherever it is that Good People go, that is where you are. And I hope you have internet access there, so that you can see that I wrote this for you. And please stay updated, I will eventually stop giving the milk away for free, and will sell the cow. It's bound to happen sooner or later...

As for all of us who are still here, who still have one more day--let's try to make the best of it. We don't have to change the world (it would be awesome if we could...), we just have to change ourselves: one little change at a time. One less frown, one more smile. One less scolding, one more hug. One less complaint, one more thanks...

As for me, I will cry for a little bit, because crying cleanses the Soul and, in the end, its cathartic nature makes it healthy. And then, tomorrow, when "the sun rises", I will smile and try to make the world a better place. Starting with my messy bedroom...

Tuesday, December 14, 2010

Sol, solecito

Tanto como no entendía por qué un país es primer-mundista y otros no, tampoco entendía por qué algunas personas (ciudadanas de algunos países, o residentes de algunas ciudades) son felices y otras no. No estoy segura qué dirán los indicadores de "felicidad" de las Naciones Unidas, o de la Unesco, o de quien sea que controle tales indicadores--o, ni siquiera estoy segura, más bien, si ese indicador existe o no. La felicidad no es un estado constante, sino todo lo contrario: una variable constante. Puedo estar feliz ahora porque hice un ponqué y me quedó rico, pero puedo no estar feliz ahora, o ahorita, porque me voy a engordar al comérmelo... De todos modos, sí creo que sea posible definir, si bien no precisamente cuantificar, qué gente es más feliz que otras.

Como yo no soy mucho de seguir las corrientes de investigación tradicionales, sino que estoy siempre a la vanguardia (eso, o la flojera que me da investigar es impresionante...), en estos últimos 5 meses he identificado un indicador de felicidad que, a mi juicio, es totalmente confiable.

El Sol.

La gente que vive con Sol es más feliz. Pobre, rica, gorda, flaca, bonita o fea--si tienen Sol, son felices.

Empezaré por un dato científico para dar credibilidad a mi declaración (aunque no nombraré fuentes por eso de la vanguardia/pereza, y porque en realidad es de cultura general): La gente que tiene exposición constante al Sol recibe dosis diarias de Vitamina D, la cual es (igual que todas las otras vitaminas y blah blah blah) esencial para el óptimo funcionamiento de nuestro cuerpo. Es fácil de entender: Si no hay Sol, no hay vitamina D; si no hay vitamina D, el cuerpo no recibe los elementos esenciales para su óptimo funcionamiento, es decir, el portador de dicho cuerpo se debilita--y la debilidad conlleva a la enfermedad.

El Sol es, por ende, biológicamente necesario para la supervivencia.

Por otro lado, el efecto psicológico del Sol es algo impactante. Imagina que eres hijo o hija de mi mamá, y que te levanta todos los días--todos los días--así:

En las mañanas Barranquilla despierta, vamos a tener un gran díaaaaaaaaaa,
Juntos iremos al calor del Sol, ¡sonriéndole siempre a la vidaaaaaaaa!
Quédate con nosotros y grita, 
"¡Voy a tener un gran día hoy!"


¿Cómo puede uno no despertarse sonriendo con esa canción? Ahora, mi mamá canta muy lindo, entonces eso es un punto a favor para ella--pero que no se lleve ella solita los créditos, porque, queridos lectores, es el Sol el que hace de esa canción un éxito. Esa canción me la cantaba mi mamá mientras abría la cortina, y la ventana de mi cuarto daba directo al amanecer. Esas dosis de vitamina D a las 6 a.m. despiertan a cualquiera, y lo despiertan con una sonrisa. Es imposible ponerse bravo con una hermosa mañana soleada.

Sí, sí es posible que te despiertes de mal genio porque dormiste mal, o porque te acordaste de eso que no hiciste ayer, o por cualquiera de 3,000 razones. Pero de que sonríes con ese Sol hermoso, sonríes.

Conocí a una mujer que cantaba,

Todas las mañanas, el Sr. Sol entra por mi ventana; 
me quita las cobijas, el muy gruñón, me deja sólo en piyama. 
Me dice que tengo que ir a trabajar. 
¡Y qué pereza me da! 
Cua cua cua cua, 
que me bañé y que me aliste, 
voy contento a estudiar...


Y el corito, con el cua cua cua cua, se repetía como 4 veces. Nunca entendí por qué el Sol me decía que me fuera a trabajar y yo me iba a estudiar, pero bueno--no es una pieza de literatura ni mucho menos. Es el hecho de que uno con Sol empieza el día, empieza la vida, aunque el día y la vida sean rutina, pero se empieza. Se puede decir que ya hay un día menos de trabajo, o un día más de vacaciones... es el indicador más natural del inicio de ciclos.

Cuando queremos consuelo, buscamos calor. Y, ¿quién  mejor para brindar ese calor que el Sol? Incluso hay una canción para eso...

Sol, solecito, 
caliéntame un poquito, 
por hoy y mañana, 
por toda la semana: 
Lunes, 
Martes, 
Miércoles, 
Jueves, 
Viernes, 
Sábado 
y Domingo--
y Lunes festivo!


(Porque el Lunes festivo es obviamente un día diferente...)

Habiendo dicho todo lo anterior, y aprovechando para recalcar que realmente estoy "feliz" en Alemania (todavía no me he comido el ponqué que me quedó delicioso pero que me va a engordar), no entiendo cómo estoy viviendo en un país--peor, al puro norte de un país donde el Sol puede pasar días enteros sin salir.

Claro que "sale el sol"--es decir, no es que la tierra deje de girar y que por ende no haya luz solar sobre un hemisferio en particular... Sino que no hay rayos de Sol, no hay luz Solar abundante, no hay sensación de calor.

Desde hacía 3 días no salía el Sol (me da risa que me queje, porque justo el domingo que hablé con mi mamá le conté que estaba feliz de que en Alemania no saliera el Sol, porque cuando llegamos de la fiesta de cumpleaños de Honey pasadas las 6 a.m. y no había ni rastro de amanecer, pudimos dormir todo el día, hasta las 4 de la tarde, momento en el que ya el Sol se ha puesto, de modo que nos acostamos de noche y nos levantamos de noche--y no me estaba quejando... pero como la felicidad es una variable constante... ajá...), y hoy que medio se apareció durante mi clase, mis tontos compañeros pidieron cerrar las cortinas porque no podían ver bien el tablero.

"¡Cámbiense de puesto, idiotas!", fue lo que pensé. Pero me quedé calladita, e intenté cambiarme yo de puesto, a un puesto donde a mi sí me pegaran los rayos de Sol.

Lastimosamente fue más lo que me demoré levantándome de mi puesto y yendo hacia el otro, de lo que duró el Sol. Así que, cabizbaja, volví a mi puesto...

Es triste. Yo misma noto la diferencia en mi actitud cuando hay Sol y cuando no lo hay. Yo noto el cambio en mi mirada cuando no hay Sol, cuando pasan días sin Sol. Yo me siento debilitada (claro que eso es obviamente somatización de que me hace falta mi mamá, pero ajá, digamos que el Sol --o la falta de Sol-- tampoco ayuda de a mucho) cuando no hay Sol. Y al mismo tiempo, cuando sale el Sol me siento enérgica, me siento llena, me siento contenta.

Me siento en casa.

Porque con todas las cosas malas que puede tener Barranquilla, y con todas las cosas buenas que tiene Kiel; y con todos los indicadores de tercer-mundismo que tiene la Capital de la República del Atlántico, y con todos los indicadores de primer-mundismo que tiene Kiel; y con todos los problemas que hay en Barranquilla y que en Kiel no hay (sólo para dar valor a mi argumento y dar más aire poético a mi conclusión)...

...en mi ciudad Tercer-Mundista, mi ciudad con Arroyos y con desastres y problemas y corrupción y gente que no sabe manejar, y gente que se acerca demasiado en la fila del banco, y gente que se pasa en la fila del cine, y la impuntualidad, y el meimportaunculismo, y la humedad y el calor y los trancones, y los buses feos, y los taxis que no prenden el aire, y los viejos que dicen mentiras para lograr limosnas, y los niños que no trabajan porque ganan más plata de limosneros, y los semáforos que no sirven, y los huecos en las calles-- todo eso que Kiel no tiene...

... en mi ciudad Tercer-Mundista sale el Sol todos los días.

Y por eso somos más felices. Con todo lo malo, con todo lo pobres, con todo lo feo--pero somos gente feliz.

Bueno, son gente feliz, porque yo estoy demasiado lejos y no tengo Sol.

Sunday, December 12, 2010

La Sanidad es Primer-Mundismo

Estoy obsesionada con entender qué significa primer-mundismo. Con eso no me refiero a la definición inicial del concepto de primer, segundo o tercer mundo, cuando durante la guerra fría los de "primer mundo" eran los aliados de los gringos, y el resto éramos los malos, o los idiotas demasiado pobres para tener velas en ese entierro. Me refiero a la clasificación de un país como rico, "normal" o pobre. Pero no estoy satisfecha con lo que he encontrado en años de estudio sobre el tema, de modo que durante mis viajes he intentado coleccionar puntos o temas que son de importancia para mi, y estoy creando mi propio índice de primer-mundismo.

Lo hago porque no estoy satisfecha--como ya dije. No estoy satisfecha con los indicadores económicos de ingreso per cápita o de producto interno bruto. No estoy satisfecha con los indicadores de desarrollo, porque entonces un país agrícola como Colombia nunca va a ser de primer mundo. No estoy satisfecha porque no todo en la vida es plata (no, también están los cheques y las tarjetas de crédito...), y a mi no me cabe en la cabeza que Colombia sea tercer mundo porque no es un país altamente tecnológico, pero que en el índice de felicidad estemos en segundo lugar (la fuente no es la más confiable del mundo, pero estoy tratando de establecer un punto).

Entonces, como no estoy satisfecha, yo misma voy a decidir qué hace que un país sea o no de primer mundo. Y como este listado es para mi, y es mi opinión, y es lo que yo quiero, entonces yo tengo razón.

El Primer Mundo es primer mundo por una amplia variedad de factores, pero el que he identificado como el más importante es la Sanidad. Hay una correlación directa entre el nivel de Sanidad de un país y su estatus en el Primer Mundo.

España es Primer Mundo. O al menos Navarra es primer mundo. O por lo menos Pamplona es primer mundo. Sí, doy fe que Pamplona es primer mundo.

Este año estuve en los Sanfermines. Para los que no lo conocen, lo pueden Googlear. Para los que tienen pereza de Googlear, es una festividad anual que se celebra en Pamplona--hace que el Carnaval de Barranquilla sea una piñata. Dura nueve días. La ciudad tiene como 200.000 habitaciones de hotel, pero van más de 1 millón de visitantes. O al menos esa fue la excusa que me dieron mis compañeros de viaje cuando nos quedamos a dormir en el parque... Hay toros en las calles (pero sólo 3 minutos, empezando a las 8 a.m.), ha comida, hay licor, hay música, ha fiesta, hay corridas, hay de todo. Hay teatro, hay orquestas, hay presentaciones, hay de todo. Hay hombres, mujeres, viejos, jóves, bebés, hay de todo. Es abrumante, es delicioso. Es un desastre.

Pero es limpio. Increíblemente limpio.

Tres veces al día, antes de los toros, al medio día, y por la tarde (el sol se pone a eso de las 10 en verano) pasan camiones de limpieza. Se limpian las calles con mangueras de agua a presión, se recojen todas las basuras, se arregla toda la ciudad. Hay baños públicos en todas partes, y cada dos usuarios se limpia el retrete. El punto al que quiero llegar es que Pamplona no es primer mundo porque los ciudadanos sean de mentalidad primer-mundista. Vi a muchos, muchos hombres usando esquinas y árboles como orinales. Es el gobierno el que hace de Pamplona un primer mundo. Ir al baño--una necesidad de todos los seres vivientes--es casi un placer en Pamplona. Hay agua en los lavamos, los inodoros están limpios, huele a ambientador recién espreyado (eso viene del verbo spray). No da asco ir al baño. No da miedo ir al baño.

Y las calles, las calles son limpias. Las basuras están vaciadas, con doble bolsa para evitar accidentes. Y cuando se llenan, ya casi es hora de que pase el camión recolector. Y recoge incluso lo que queda en el piso. Es una maravilla.

Es limpio. Increíblemente limpio.

Y también Kiel es increíblemente limpio, y por ende primer mundista. Los baños públicos son una maravilla--y a diferencia de Pamplona, limpian los retretes luego de cada usuario. Y la recolección de basura es también constante. No hay platos plásticos en las ferias, son de galleta. No hay vasos plásticos, son de cerámica (como Mugs) y se devuelven en una caseta, donde pagan por tener los vasos de regreso. (Bueno, en realidad cuando uno compra una bebida paga el alquiler del vaso, y al devolverlo, sólo devuelven el valor del alquiler.)  Pero al no haber vasos ni platos plásticos, se reduce la cantidad de basura en la calle.

A lo que quiero llegar es que, por ejemplo, el Carnaval de Barranquilla sería una experiencia mucho más acogedora si los baños en los palcos fueran como los baños en los Sanfermines o en el Weihnachtsmarkt de Kiel. En Pamplona, los baños son gratis; en Kiel cuestan 30 céntimos. En Barranquilla podrían costar mil pesos, o más. Yo pagaría 1000 pesos por entrar a un baño limpio.

La Sanidad es un tema vital. La Sanidad es un tema importantísimo en la clasificación de primer mundismo.

Tailandia, según mi índice, no es Primer Mundo, pero tampoco lo es Korea del Sur, país que--por cierto--de acuerdo a su nivel de desarrollo tecnológico y a su PIB y a su ingreso per cápita debería ser primer mundo. Estados Unidos tampoco es primer mundo, esos baños son wacala. Colombia, tristemente tampoco es primer mundista... Pero ahí vamos. Si los hijos del Ex-Presidente inician una empresa de recolección de basuras, ya no falta mucho para algún otro "hijo de personalidad nacional influyente" se ponga las pilas y se interese por baños públicos.

Pero por ahora, voy a intentar pensar en algún indicador que haya que Colombia sea primer mundo...

Happy Birthday, Honey!

I think birthdays are amazing. Every person gets one day every year--only one day, but every single year--that is all about him or her. One day when everything is all about you: what do you want to eat? Where do you want to go? What do you want to do? When do you want to do it? What do you want to wear?

Some people (like Honey) don't particularly enjoy birthdays. That means that I now have two days when everything is about me: My birthday, July 14th, and his birthday, December 10. His birthday is all about me, because I have to make sure I make everything perfect for him. It's amazing. He usually does not mind what I choose, so I get to choose what I want. And when he has a particular wish, I usually agree with it, so it's still about me (technically).

Honey turned 26 this past Friday--which is cool, because I've decided to turn 23 in July. We had a party in Billiard Galerie--amazing place, amazing people, amazing service, the best cocktails in the world (and remember, I've tasted cocktails in a pretty big chunk of the world, so I know what I'm talking about). His friends were there, his sister was there, a couple of my friends were there, I was there... it was, in my opinion, the best birthday he has ever had!


His birthday got even better than expected, when his best friend missed his flight back to Mexico and suprised him. ¡Fede, te amamos!


It was fun. Honey got a lot of gifts (which means I got a lot of gifts!). There was some dancing (I refuse to post the videos...), there was some singing (those videos can be seen in Honey's facebook page), there was some pool-playing, some dart-throwing, tons of shot-drinking... and then, at 6 a.m., there was some breakfast-eating :-)

Of course, like with any normal, traditional birthday, there was a cake. But this cake was special, because I baked it. Yes, you read that right: I BAKED A CAKE. And not only did I bake a cake, I also decorated the cake. And it tasted delicious--that, or Germans are extremely polite! And it was not a just-add-water-type of cake, I had to add eggs and other stuff.


Happy birthday, Honey. With this awesome beginning, your 26th year will definitely be one to remember!


Thursday, December 9, 2010

Orientierungskurs (Or, Intensive German Culture-Politics-History-Literature Crash Course for Foreign Dummies)

Recently (since January 1, 2005), the German government (the Bundestag) passed a law (Gesetz), stating that all Foreigners (Ausländer) wishing to stay in Deutschland for more than 12 months ought to go through an Orientierungskurs. This is a brilliant idea.

I'd like to claim credit and say that Angie did read my blog and created this Deutschland für Idiots course for me. But, alas, I cannot but say the truth. The Germans are a first-world nation because they think of everything. Like we Latinamericans say, mientras Usted apenas va llegando, yo ya fui y volví, something along the lines of, while you are now only arriving, I have already come and gone back (ok, maybe today is not my best day for translations...).

All the blogs I've posted about my lack of knowledge of the Deutsch system have come to an end, because after these 9 days (4 down, 5 more to go) I will know everything worth knowing about the Deutsch. Should you have a question (besonders, die Deutschen), I have the answer. I dare you to ask me.

Would you like to know about the Deutsch coat of arms? Or maybe about the coat of arms of Schleswig-Holstein, mein Bundesland? Yeah--I know all about it. And about the flag, and the national anthem, and the Schwarzetag, and the Feiertagen. Oh, yeah.

But you see, all jokes aside, this is a brilliant idea. In other countries, you are required to know all these details only when you apply for citizenship. Not here. Here you have to learn the language (in the vast majority of cases the government pays for these intensive language courses), and you have to learn the culture, the political system, the history, and well, in my case, I tend to ask about literature and philosophy.

The test (yes, we have to take and pass a test) will include questions about our (ha ha, "our" and not "their") current government officials, local, state and national. But only my state officials. I'm so happy the Germans have only 16 states, 3 of which happen to be "city-states" (Bremen, Hamburg und Berlin).

Interesting facts about Colombia and Germany:

Citizens in Colombia: 45+ million
Citizens in Germany: 80+ million

States in Colombia: 32
States in Germany: 16

Total area in Colombia: 1 million km2
Total area in Germany: 350,000 km2

That means, my country is almost 3 times bigger than Germany, it has half the population, double so many states, and yet is immensely underdeveloped when directly compared to Germany! That goes to prove that size does not matter. ;-)

It has been an awesome experience. Being in a class with people who want to learn, who have smart questions; a class where der, die and das are not at all important; a class taught in German by German teachers who are not German language teachers.

I find myself amazed sometimes, when I find myself (yes, I find myself twice in one sentence) not translating in my head but understanding almost every word in German. Wow. Of course context helps... but man, have I come a long way in 4 months! If only I could remember to say wenn and not wann, and to decline my adjectives...

Oh well. Dass kommt.

For now, I am off to studying the 250 questions, from which 25 will be chosen to compose my test. I'm confident I'll pass.

By the way, just to share my nerdiness, I am not required by law to take this course. I chose to do it. Since Stacey loves awkward situations, I will share one with her (and you, too):

Natalya: (imagine everything in German) Hello, I'd like to sign up for the Orientierungskurs.
Secretary: Of course. Your passport number, please.
Natalya: (I give my passport number)
Secretary: Natalya... Delg... Delga... Delgado-Chegwin?
Natalya: Yes, Natalya Delgado Chegwin.
Secretary: You are not required to take this course.
Natalya: I know. I would like to. I think it will be very interest--
Secretary: Yes, but you are not required to take it.
Natalya: I know, but--
Secretary: You are not required by law to take it. You will have to pay.
Natalya: I am aware of that, and I am willing to pay. It's 130 Euros, yes?
Secretary: Yes, but you are not required to take this course.
Natalya: (Oh. My. Gosh.) (I smile) I know. I would, however, very much like to take it.
Secretary: But I don't know how to register you. It's only for people who are required by law to take it.
Natalya: I can't take it?
Secretary: You can. But I don't understand why.
Natalya: Well, I think it's very interesting to know--
Secretary: (Types something in her computer) Ok. There. 20 Euros, please.
Natalya: I thought it was 130 Euros.
Secretary: Yes. You have earned a discount because you are an Au Pair.
Natalya: I am not an Au Pair.
Secretary: Oh. You have earned a discount because you are a student.
Natalya: I am not technically a student, I am not registered in the University.
Secretary: We'll just pretend that you are (actually winks!).
Natalya: Oh, thanks. So, I can take the course?
Secretary: I still don't understand why, but yes.

Wow. Thanks, lady.

I guess in the Deutsche Menschen chapter I will understand what the heck happened up there.

Sunday, December 5, 2010

Actualización

Los exámenes de sangre salieron perfectos...

...y mi mamá y honey sí me leen :-)

Hasta me siento mejor.

Mañana empiezo mi Orientierungskurs.

Esta vez sí prendí la segunda vela para Adviento.

Bueno, y ajá, ¿ahora qué hacemos?

Es ist, was es ist

Für Hilke, weil es ein "self-fulfulling profecy" ist...

Everyone has always heard that the Germans are very strict--things are they way things are, and period. There is no conversation and no debate about it. I've had a few experiences with this fact, and though sometimes I wish they would be a little more Latino, a little more lax, I do enjoy living in a country where things are clear, and they are the way they are.

This weekend, Herr and Frau Siedenburg took us for a ride in Boksee (Nicole and Hendrik were not there; but then again, they had no idea we were going to Boksee). Honey had to practice his snow-driving skills before taking his test (which he takes on Monday). I will cut the story short (much to Hilke's dislike) and only emphasize on what matters. After a slight misunderstanding, we were told to come at 1 p.m. (the Germans say 13 Uhr). We went for a ride around town, saw a frozen lake, a church dating back to the 13th century, some wild deer running about in the white plains, and loads of snow. At 12:46 we decided to go back to the Übungsplatz (where Honey could safely drive). As with every technological place, the entry is automatically controlled. One must press a button, automatically receive a ticket, and then the barrier is lifted and one may enter.

Herr Siedenburg pressed the button.

Nothing happened.

We thought it might be damaged.

He pressed it again.

And again.

And a fourth time.

And still nothing happened.

Being convinced that the machine was broken, Frau Siedenburg got out of the car, and walked into the office in an attempt to ask for help coming in, since the machine was clearly malfunctioning.

The lady (I was not there to see it, but I can imagine what her face and tone were like) told her that, as she had herself told Frau Siedenburg earlier, the Übungsplatz is opened at 13 Uhr, and it was not yet 13 Uhr. The machine does not begin to work until 13 Uhr, because the Übungsplatz does not open until 13 Uhr.

Frau Siedenburg came back to the car. It was, in fact, not yet 13 Uhr. It was 12:54. And 12:54 is not 13 Uhr.

I wonder what is better. I really do.

On the one hand, I think it's awesome that things are the way things are--if it says 13 Uhr, why would you want to go in 6 minutes earlier? But then again, I also think it is sometimes ridiculous. What are six minutes? Really? Are the costs of maintaining the driving field going to rise to ridiculous heights because of 6 minutes of over-usage?

We had to wait the six minutes, and at 13 Uhr, after Herr Siedebunberg pressed the button, we were able to go in.

On a similar (but different) story (ha ha, like in Thailand--same same, but different), I was crazy about buying a pair of boots. I walked around with Tatiana (Honey's sister) through the entire Fussgängerzone trying to find the perfect pair; I went into more than 6 stores with Honey trying to find the ideal boots. Finally, one afternoon (with Tatiana and Federico--Federico seems to be my lucky charm when trying to buy good stuff) we walked into one store and there they were... looking at me... glowing... with the typical ray of sunshine shining on them... my size, my style, my color... mine... as I was trying them on and deciding (well, making sure) whether they were the ones for me or not, the lady from the counter approached us and said they were closing.

"Just a couple of minutes," I begged. "I'm trying to decide."

I thought I was being cute; afterall, I am the customer, and I am always right. Not with her. Not this time. Not here.

"No, really, we're closing now," she said.

You see, in Colombia people would rather go home late and lock you inside the store until you bought something. We do close, but that means we won't let more people in. Those who are in, can stay for almost as long as they want (as long as it's reasonable). We believe in selling. We need to sell. If we don't sell, our economy falls.

But in Germany, when they say they close at 6 p.m. (18 Uhr), they mean at 6. Not at 6:01, not at 5:59. At 6. Why is that not wonderful?

We went to a Weihnachtmarkt yesterday, and they too closed at 6. There were so many people there, so many potential customers, so many possibilities to sell yet one more item--but, alas, 6 p.m. came and all the counters closed.

In a way, I'm jealous. I am jealous of an economy and a culture whose life does not revolve around work and money. They work from 8 to 6 (or on any schedule they work) and when the work day is over, it's over. It's O.V.E.R. There is nothing more to do, to sell, to say. They don't need that extra Euro, they don't need that over-time payment. They need to go home. Or to drink a beer. The Germans drink a lot of beer.

But, in a way, too, I'm sad for them. Sad that they are so comfortable in their own security that they don't take chances. They are so attached to the rules that the don't take risks (not all of them, though. The Siedenburg Twins take more risks than all the adventurous people I know together have ever taken! They make Tico seem boring!). I'm sad that the Germans have such a perfect socio-political-economic system that they can say no to a customer. The customer is always right in Germany--as long as the customer chooses to be right during office-hours.

Maybe the Germans like Latin America so much because of our lax lives. And maybe we like Germany so much because of their order. It's a give-and-take...

But, in any case, es ist, was es ist.

By the way... I did buy my boots :-)

Thursday, December 2, 2010

Why I know that Honey loves me

Honey works very hard, every day. He comes home exhausted, not only because of his hard work, but because the way back home from his work is uphill in his bike. With the weather so bad as its been, it makes him double-tired...

Today he called me--he was a couple of blocks away, and wanted me to be dressed and ready to go out. I was surprised, and asked why. His answer was amazingly wonderful in it's unbelievable simplicity:

"We're going to play in the snow."

I jumped off my chair, and started to get dressed. By the time Honey came home, I only had my jacket to put on. Attached are the best pictures we could take. It was about 4:30 p.m., which means "night" here in Germany, and our camera fell in the snow and was not working perfectly well. But you can see my huge smile well enough to know how much of a good time I had.


In the back, left, my frozen bike.



How many centimeters/inches of snow is that?!




Feeling like a little kid again :-)





My very first Snow Angel! I had snow all over my back and tummy... not so pleasant...


...but it looks pretty, no?

It was fun. It was amazing. It was white. It was cold. It was quiet...

It's Winter in Germany. Oh gosh... here we go...

te amo, Honey! <3

Diario Fotográfico

Hoy fue un día normal de invierno en Alemania. Me dicen que será así (empezo hace una semana) hasta finales de enero o febrero... Entonces, para no contar todos los días por los próximos 3 o 4 meses la misma cosa, hoy les presento un diario fotográfico detallado de cómo será mi vida en mi primer inverno alemán.

Sería chévere si, para hacer más irónico este relato, se lee con una taza de café calientito delicioso, o en un lugar donde haga mucho, mucho calor.

Bueno.

Para los que no han tenido el placer de conocer mi "esquina del escritor", se las presento.


El abanico (ique) ayuda a la circulación de aire caliente. Yo nunca lo prendo porque me da frío. La ruana de Colombia fue regalo para Honey de parte de su familia. Abajo, of course, está la bandera de Colombia que ha recorrido tres continentes conmigo. La mata es de Honey--estoy orgulla de no haberla matado en 4 meses. Se alcanza a ver alguito de nieve... si no fuera porque no hay NADA para comer en esta casa, de verdad que no saldría. Pero ajá. Qué hace una si no hay comida.

Desde esta ventana y desde la ventana de la cocina, esto es lo que se ve:


(las montañitas blancas son carros!)




Esa bicicleta de la pura izquierda es la mía... obviamente hoy no sería un día de bicicleta... Miré la despensa a ver si depronto, quizá, por obra del espíritu santo o algo así en esta época navideña aparecía alguito de comida para no tener que salir. Pero no. Nada que hacer.

A vestirme y a salir... (nada más la vestida me tomó como 10 minutos...) Por pura diversión, sólo para tomarle la foto, fui a ver mi bicicleta. Al abrir la puerta, esto fue lo que vi:



Pero eso no me detuvo...


Allá al fondo... mi bicicleta... pero ahí mismo, abajo...


El rojito que se puede ver arriba es mi abrigo, abajito las rodillas del jean, luego las botas... y luego la nieve, porque los piecesitos están totalmente sumergidos!


Pero ya me tocaba dejarme de juegos, había que salir a conseguir comida, como buena cazadora salvaje que soy. Así que, a quitarme la nieve de encima...


Al salir, la diferencia no fue mucha. Es decir, me "limpié" para nada...


Y ahí empezó mi blanca travesía hacia el supermercado. Note, por favor, querido lector, cómo mi hermoso abrigo rojo se vuelve cada vez más blanco... esa es la nieve. Cada minuto caía más nieve... y más... y más...




Me encanta tomarle fotos a las bicicletas, porque la nieve se acumula en cualquier lugarcito donde alcance a posarse. 


Ese es el caminito que los peatones han formado... por supuesto, es el que seguiré yo.







Es impresionante ver los carros--¿cuánto tiempo llevan ahí parqueados? Puede ser un par de días, o puede ser un par de horas... ¡así de tanta nieve ha caído hoy!

Hay que limpiar los carros... este es el procedimiento. Demasiado manual para un país tan tecnológicamente avanzado, no? Ja ja!


Esta es la calle que me toca cruzar para llegar al supermercado.


Pero ahí se acaba el "glamour" de la nieve... porque me toca caminar sobre esto:



Hay gente que sí es valiente, y se atreve a salir en sus bicicletas (como Honey, pero él no es el de la foto...).



Y hay gente más inteligente que yo--o más acostumbrada a este clima que yo--y sí sale preparada...




Con esta máquina limpian las calles peatonales importantes; obviamente, la calle en la que yo vivo no es una calle peatonal suficientemente importante para merecer limpieza. Pero eso no importa, ¡porque es más divertida!

Así limpian las calles menos concurridas:



Ya en este momento sabía que era hora de volver a casa...

Al entrar a la casa, me tocó tener mucho cuidado de sacudirme para no llenar todo el apartamento de nieve.

Así serán los próximos meses de mi vida--blancos, fríos, silenciosos... siempre y cuando esté bien vestida--como estuve hoy--va a ser una delicia vivir en Alemania en invierno.